El país donde las mujeres no pueden decir su nombre por miedo a represalias y se les entierra en tumbas anónimas

Asal regresa a casa, sufriendo de dolor y fiebre, y le da las recetas a su esposo para que pueda comprarle los medicamentos.

Cuando ve su nombre en la receta, se pone furioso y la golpea por revelar su nombre “a un hombre extraño”.

El afiche lee: No somos lo que otras personas nos definen. Tenemos nuestra propia identidad. Llámame por mi nombre. Yo estoy con WhereIsMyName? Estoy con Laleh Osmany (la mujer en la foto).

“Cuando alguien me pide que les diga mi nombre, pienso en el honor de mi hermano, de mi padre y de mi prometido, así que me niego a decirlo”.

 

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