Alcaldía municipal de Chirilagua apoya creación de huertos familiares con el propósito de enfrentar escasez de hortalizas

Como muy pocas administraciones municipales en el país, la alcaldia de Chirilagua liderada por el alcalde ingeniero Antonio Vásquez  prepara desde ya  a las comunidades rurales a la creación de huertos familiares, como una estrategia para enfrentar los problemas de inseguridad alimentaria que está provocando la afectación de la pandemia de COVID19. Leer más

Desde la semana anterior visita los cantones y caseríos de la jurisdicción de Chirilagua supervisando el trabajo que se está desarrollando para este cometido, que constituye en una actividad importante en la que las comunidades con el apoyo de la alcaldía estarán produciendo hortalizas que en los últimos días escasearon por las dificultades del transporte por las aduanas terrestres de Honduras y Guatemala de dónde se importa la mayor cantidad para el consumo local.

Entre los lugares visitados por el edil quien es ingeniero agrónomo de profesión, figura  el cantón Nueva Concepción, el caserío Hacienda Vieja del cantón Chilanguera entre otros.

“Compartimos plantas de hortalizas de chile y tomates con un grupo organizado que trabaja con la finalidad de fortalecer la alimentación. Fortalecemos iniciativas que ya se están ejecutando con el apoyo de la municipalidad de apoyo de becarios acompañan con la asistencia técnica en el cultivo”, indicó el ingeniero Antonio Vásquez.

En El Salvador, la pandemia ha empeorado la seguridad alimentaria de los pueblos originarios, comunidades rurales y urbanas marginales, destacó recientemente el Programa Mundial de Alimentos de Naciones Unidas.

Como ejemplo de esta precariedad citan al municipio de Santo Domingo de Guzmán en el departamento de Sonsonate considerada cuna del pueblo nahua pipil. En un ambiente rural, sus pobladores subsisten de la siembra del maíz, alimento que identifica a la cultura maya.

Pero la cuarentena obligatoria que rige desde el pasado mes de marzo a causa del coronavirus les ha impedido trabajar la tierra y comercializar sus productos agrícolas. “Lo más seguro es que podamos morir de hambre, porque el virus, si Dios permite, no nos va a caer, pero de hambre es más seguro que podamos morir”, advierte Hipólito Flores, miembro de la comunidad.

Sin medios o recursos para alimentarse, su situación podría ser más vulnerable. Una reciente evaluación realizada por el Programa Mundial de Alimentos de Naciones Unidas, calcula que con la pandemia el 5% de los habitantes del país estarían en inseguridad alimentaria severa.

«Es vital y urgente que brindemos asistencia alimentaria a la creciente cantidad de personas vulnerables en la región, así como a aquellos que dependen del trabajo informal. Todavía tenemos tiempo para evitar que la pandemia COVID-19 se convierta en una pandemia de hambre«, dijo Miguel Barreto, director regional del Programa para América Latina y el Caribe.

Nos encantan tus comentarios

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.