«Todos se van a contagiar del virus. Todos en el mundo al final» afirma epidemiólogo sueco

La propagación del coronavirus a todo el mundo es inevitable y provocará millones de víctimas, en tanto los científicos no desarrollen una vacuna o tratamiento preciso. Las medidas puestas en práctica hasta hoy sirven únicamente para ganar tiempo y, en el caso de gobiernos populistas con ambiciones autoritarias, acumular poder y someter a la oposición.

En los primeros cinco meses del desarrollo de esta enfermedad, declarada pandemia por la Organización Mundial de la Salud (OMS) desde el 11 de marzo, los gobiernos han adoptado diversas estrategias para enfrentar el Sar-COV 2, desconocido y altamente contagioso, pero no tan mortal.

En lugar de generar información, educación y conciencia entre la población, el gobierno salvadoreño optó por el temor y restricciones a la movilidad, que ha ido aumentado conforme no se ha logrado reducir los contagios.

Otros países, como Suecia, han optado por un “confinamiento suave”, basado, fundamentalmente, en la confianza que existe entre la población y el Gobierno y sus instituciones.

Ahora los expertos analizan la verdadera efectividad del confinamiento para detener el avance del COVID-19.

Uno de los arquitectos de la estrategia sueca es Johan Giesecke, tal vez la mayor eminencia de Suecia en epidemiología, y una de las más reconocidas del mundo.

En una entrevista con el sito argentino Infobae, el experto aseguró que «Esta enfermedad se propaga como un incendio, y lo que uno hace no cambia demasiado. Todos se van a contagiar el virus. Todos en el mundo al final. Hasta que haya una vacuna».

Sobre las restricciones a la movilidad afirma que «no hay evidencia científica para la mayoría de las restricciones que están tomando los países. Creo que para los políticos es importante mostrar fortaleza y acción, y observo que ese es un motivo importante para las cuarentenas estrictas».

—Hasta qué punto cree usted que un enfoque como el de Suecia, que hace hincapié en la responsabilidad individual, podría funcionar en países con mayor desigualdad, pobreza y menor cohesión social, como podría ser la Argentina, pero también en otros países de América Latina?

—La gente no es estúpida. Si se le explica qué es lo mejor para ellos y qué es lo mejor para la gente que los rodea, generalmente cumplirán con lo que se les indica. Y tampoco es necesario que todos cumplan con eso, mientras una mayoría siga las recomendaciones de las autoridades.

—Usted ha dicho anteriormente que la cuarentena extrema es un riesgo para la democracia. ¿Por qué?

—Porque es una situación en la que los hombres y las mujeres fuertes ven una oportunidad de obtener más poder. Por ejemplo, hoy Hungría tiene un dictador, Viktor Orbán, y pasa en otros países, también en el Reino Unido, por ejemplo, los Gobiernos quieren lograr más poder, y podría también pasar en América Latina. Es una oportunidad para que aquellos que quieren poder, lo consigan. Y yo creo que ese es el mayor riesgo de esta pandemia. Por supuesto que la enfermedad y las muertes son un gran riesgo, pero las consecuencias políticas creo que son peores.

Los Gobiernos deberán dejar a la gente salir, y cuando lo hagan va a haber más gente contagiada y va a haber más gente muerta.

Otro caso de estudio es Alemania que, registra menos muertes que la mayoría de países europeos, sin optar por una estricta cuarentena, como lo han hecho Francia o Italia. En cambio, prohíbe las reuniones de más de dos personas (excepto en el caso de una familia que viva bajo el mismo techo o en el lugar de trabajo).

Una nota del diario estadounidense The New York Times con opiniones de 20 expertos sostiene que «no volveremos pronto a nuestras vidas de antes».

Los modelos predicen que los repuntes son inevitables, aunque se queden cerrados los estadios, las iglesias, los teatros, los bares y los restaurantes, todos los que lleguen del extranjero cumplan cuarentenas de 14 días y los viajes nacionales se restrinjan rigurosamente para prevenir que áreas de alta intensidad reinfecten aquellas de baja intensidad.

La OMS avala restricciones a la movilidad, pero asegura que los más importante son las medidas de higiene. «Practicar la higiene respiratoria y de las manos es importante en TODO momento y la mejor forma de protegerse a sí mismo y a los demás. Cuando sea posible, mantenga al menos un metro (3 pies) de distancia entre usted y los demás. Esto es especialmente importante si está al lado de alguien que esté tosiendo o estornudando.

El presidente Nayib Bukele parece seguir como manual de aplicación lo escrito por Tomás Puello a mediados de marzo en su ensayo «Coronavirus: El Martillo y la Danza. Cómo serán los próximos 18 meses si nuestros líderes ganan tiempo«, en el que recomienda estrictos confinamientos para aplanar levemente la curva.  Cerrar todo por unas pocas semanas para ganar tiempo, diseñar un plan de acción consciente y controlar este virus hasta que tengamos una vacuna».

Nos encantan tus comentarios

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.