The Washington Post: El presidente salvadoreño viola alarmantemente las normas democráticas

NAYIB BUKELE hizo  lo que parecía una sacudida saludable al sistema político de El Salvador cuando fue elegido presidente hace un año. El ex alcalde populista de San Salvador aplastó a los dos partidos que han dominado la política desde la firma de los acuerdos de paz que puso fin a una sangrienta guerra civil comenta hoy un artículo de opinión del influyente periódico estadounidense The Washignton Post. Leer más …

Este periódico de la capital norteamericana señala que a Bukele el éxito de los niveles de popularidad en las encuestas pareciera que se le subió a la cabeza. A partir de estos datos y a sabiendas de gozar de la aceptación de amplios sectores de la población dentro y fuera del país dio otra sacudida al sistema político salvadoreño, liderando al ejército  y policía fuertemente armados en una sesión plenaria en  la Asamblea Legislativa que él y su consejo de ministros forzó.

Bukele actuó- señala el Post – después de que los legisladores se opusieran a su demanda de aprobación inmediata de un préstamo de $ 109 millones para comprar más suministros para la campaña contra las pandillas. Al decir: «Creo que está muy claro quién tiene el control de la situación», dijo el presidente al dar un plazo  de una semana para la aprobación de dichos fondos.

The Washington Post indica que aunque Bukele, sus funcionarios y opinologos a su favor nieguen que se haya tratado de un golpe, pero la intimidación respaldada por el ejército del presidente fue una alarmante violación de las normas democráticas, especialmente en un país donde un ejército politizado ayudó a desencadenar una guerra de 12 años en la que más de 75,000 personas murieron. Afortunadamente, el truco generó un retroceso rápido y amplio, advierte.

La Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justicia  reprendió el lunes al presidente y al ejército, ordenando a este último que se mantuviera fuera de la política; los periódicos publicaron editoriales mordaces; y los líderes de la oposición dijeron que no se someterían a las amenazas de Bukele.

Las críticas constructivas también vinieron del embajador de Estados Unidos en El Salvador, Ronald Johnson, quien tuiteó su desaprobación  de la intervención militar y agregó que «El Salvador solo mantendrá los avances positivos en seguridad y promoverá el crecimiento económico si todas las instituciones trabajan independientemente.

Exhortó a Bukele a respetar el estado de derecho, mantener el papel apolítico de las fuerzas armadas y la policía nacional y promover la estabilidad”.  Nayib Bukele ha  disfrutado de cálidas relaciones con la administración Trump, con la que llegó a acuerdos sobre migrantes y trabajadores salvadoreños en los Estados Unidos. Necesita escuchar constantemente que Washington no aceptará la destrucción casual de una democracia que pasó años ayudando a construir. Concluye el artículo de opinión de este poderoso medio de comunicación e influyente en la política de ese país.

 

 

 

 

 

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