Chirilagua, la ciudad de los contrastes

Chirilagua es un lugar de contrastes. Aquí se mezclan impresionantes y modernas construcciones de decenas de miles de dólares con diseños arquitectónicos vanguardistas, pero también se mantienen viejas casas de adobe y bajareque.

«Aquí hay millonarios» afirman muchos en conversaciones privadas y sin embargo niños y ancianos deambulan en el parque y sus alrededores mendigando «una cora para comer», solamente los «bolitos» de cantina piden diferente, «dejame aunque sea un dolar», dicen.

En 2007, según el VI Censo de población y V de vivienda, elaborado por la Dirección de Estadísticas  y Censos, DIGESTYC, el municipio contaba con 19,984 habitantes, sin embargo la cifra se queda corta por el tiempo transcurrido, pero también por la constante migración que cada año afecta incluso la matrícula escolar.

Para Chirilagua, con casi 20.000 habitantes emigrados principalmente a Virginia, Washington, Houston, Nueva York y Los Ángeles, las remesas se convirtieron en un “patrimonio” que no sólo permitió a muchos sobrevivir sino que cambió de raíz sus patrones culturales.

En otros tiempos habitada por agricultores dependientes del caballo para sus tareas y caracterizados por usar sombrero, Chirilagua ahora muestra a sus nuevas generaciones con cachuchas en bicicleta, moto y carros de modelo reciente, mientras sus vidas transcurren a la espera de la contraseña para ir a traer la remesa de sus parientes en el exterior.

Impulsado por las remesas que desde la década de los setenta comenzaron a llegar, Chirilagua pasó de ser un pueblo rural, escenario de fuertes enfrentamientos durante la guerra que vivió El Salvador entre 1980 y 1992, para convertirse en un municipio con escasa producción agrícola, pero alto nivel de consumo que se evidencia en la extensa y variadas cantidad de tiendas, tanto en el área urbana como en los cantones.

Como consecuencia, en la llamada ciudad «río de las tres estrellas» prolifera excesivamente la utilización de artículos desechables, de esos de un solo uso, que cada día se convierten en parte de las casi cuatro toneladas de basura que recolecta la municipalidad.

Y otra consecuencia es el sobreprecio en la mayoría de productos. Como en casi todo el oriente del país, la vida en Chirilagua es más cara que en otros municipios de su estilo.

Dos realidades un mismo municipio.

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